En esta zona africana, el total de personas bajo el amparo de ACNUR asciende a 5.697.170. Pero más concretamente, en los campos de refugiados de Sudán, Chad, Etiopía, Eritrea, Yibuti, Uganda, Somalia, Kenia y República Democrática del Congo, se estima en unos 2.278.868 los niños y niñas refugiados que sufren algún tipo de situación crítica referida al suministro insuficiente de agua, alimentos o refugio.
Después de un año marcado por la continuación de los extensos y cruentos conflictos bélicos de Sudán, Chad, Somalia y República Democrática del Congo, los flujos masivos de refugiados y desplazados internos en la zona de África Subsahariana han colapsado en muchos casos las infraestructuras y capacidad de los campos de refugiados de ACNUR.
Un claro ejemplo de este trágico fenómeno son los campos de refugiados de Dadaab en Kenia, que reciben un flujo de más de 8.000 refugiados somalíes al mes y que en la actualidad acogen a más de 280.000 personas, cuando fueron concebidos para 90.000. La situación que allí se vive ya ha sido declarada emergencia humanitaria y ACNUR está intentando por todos los medios dotar a la zona de los medios necesarios para evitar que se convierta en una tragedia de mayor escala.
Sin embargo, y desgraciadamente, no todos los civiles inocentes amenazados por los conflictos han conseguido abandonar su país para salvar la vida. Sigue habiendo más de 500.000 desplazados internos en Kivu Sur (República Democrática del Congo) y más de 200.000 en Afgooye (Somalia) que viven en condiciones desesperadas de hacinamiento extremo y que necesitan con urgencia tiendas de campaña y otros artículos básicos de refugio. Además, el resto de países de la zona que rodean a los focos de conflicto y que siguen acogiendo los éxodos de refugiados, afrontan situaciones críticas relativas al suministro de agua y alimentos que intentamos ilustrar a continuación.